El C-19 Cambió las Reglas del Juego

Muchos esperaban que suceda “algo” para dar el paso e introducir sus negocios en lo digital. “Atiendo a mis clientes en la oficina. No necesito más”. A esa altura, en 2020 el 40% de las empresas en los Estados Unidos aún no tenía un sitio web, algo esencial para ser válido comercialmente en la red y el mercado, poder ser localizable por los buscadores y proporcionar servicios en línea.

La fuerza con que llegó el C-19 obligó a la humanidad entera a cambiar sus hábitos para comunicarse, alimentarse y entretenerse. Las empresas no quedaron exentas de este cambio. Las reuniones virtuales al poco tiempo quedaron cortas frente a mayores demandas de los clientes, como los formularios en línea, el intercambio de información, la seguridad y la privacidad de los datos en la red.

En fin, estos nuevos desafíos que iban a, supuestamente, demorarse más años en hacerse más masivos, se hicieron presente en la vida de todos de un día para otro. Unos, aún no convencidos, esperan que pase el C-19 para seguir su vida como era. Otros, los más resignados y previsores, hicieron los cambios y le están sacando a diario una importante ventaja a su competencia más cauta y pasiva.

La gran pregunta muchos se deben estar haciendo es qué va a suceder con el C-19 ¿Se queda o se va? En mi opinión, no importa la respuesta. El efecto de cambio de reglas en el juego de los negocios en Internet ya se produjo. Las personas le tomaron el gusto a los beneficios de ser atendido de manera remota. Es más seguro y tienen más tiempo para ellos y eso es algo que nadie les va a quitar.

Señor y señora empresario ¿Aún sin su negocio en Internet? Es probable que les cueste cada vez más tener clientes y seguir vendiendo de esta forma. Ya no bastará tener un sitio web simple ¡No, no, no! Ahora deberá escuchar las demandas de sus clientes que tienen muchas más alternativas que nunca y que cubren sus necesidades de atención remota.

Esperemos que no lleguen más tarde aún a esta fiesta, porque cada día les va a ser más difícil que los saquen a bailar o, incluso, alcanzar algún bocadillo.